domingo, 23 de marzo de 2014

3º Domingo de Cuaresma...


En la 1ª Lectura, del Génesis, ya sabemos que es el primer libro de la Biblia, vemos a Moisés y a su pueblo, que dudan de que Dios les quiera, como nos pasa muchas veces cuando las cosas no salen como queremos, pero ya veréis lo que pasó..... Dios les dió una señal para que supieran que seguía estando con ellos.



En la 2ª Lectura, San Pablo escribe otra carta, pero esta vez a los Romanos, y les anuncia una gran noticia: el regalo del Espíritu Santo y de Jesús, que murió por todos nosotros. Gracias a la fe podemos tener una relación directa con Dios por medio del Espíritu Santo.




El Evangelio de este domingo es de San Juan, y nos cuenta lo que le pasó a Jesús con una mujer de Samaría, una Samaritana, que iba a un pozo a por agua y allí se encontró a Jesús. Jesús se puso a hablar con ella, la conocía perfectamente, como también nos conoce a cada uno de nosotros, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, lo que nos preocupa, en lo que somos muy buenos, en lo que somos un poco peores, y con todo ello, nos quiere muchísimo. Pero también quiere que le conozcamos nosotros a Él, que nos acerquemos a Dios en espíritu y verdad, de forma sencilla y sincera.... Jesús se interesa por todos y nos hace un regalo: el agua viva.

¿Qué pasa cuando tenemos sed?, ¿Y cuando tenemos muchíiisima sed?.... Estamos incómodos, luego no podemos tragar, nos ponemos muy mal, y cuando alguien no bebiera nada de agua se moriría.

Cuando no tenemos a Jesús en nuestro corazón, cuando no somos sus amigos, es como si nos faltara el agua, tenemos sed de Dios, y empezamos a encontrarnos mal, no hacemos las cosas bien, estamos enfadados... por eso es importante buscar a Jesús, para que nos de de ese agua viva, el Espíritu Santo, la Vida que nos da Jesús en los Sacramentos.

Todas las noches, al rezar antes de acostarnos, pediremos a Jesús que nos envíe su Espíritu Santo.

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